17 de octubre: Palabras en la presentación de la Propuesta de Política Social en el Segundo Foro Regional de la Fundación Colosio

COORDINACIÓN GENERAL DE COMUNICACIÓN SOCIAL

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Palabras del Senador Manlio Fabio Beltrones R., Coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, en el Segundo Foro Regional de la Fundación Colosio: “Un Programa para México” (Tema: Calidad de Vida), realizado en el Centro de Convenciones de Campeche, el lunes 17 de octubre de 2011.

Prof. Humberto Moreira, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI;

Lic. Miguel Ángel Sulub Caamal, Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Campeche;

Lic. Manuel Aguilera, integrante de la Comisión de Redacción de “Un Programa para México”;

Lic. Enrique Peña Nieto, ex gobernador del Estado de México;

Dr. Carlos Muñoz, Director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación, de la Universidad Iberoamericana;

Dr. Rafael López, Secretario General de la ANUIES;

Lic. Enrique del Val Blanco, Secretario Administrativo de la UNAM;

Mtro. Rodolfo de la Torre, Coordinador de la Oficina de Investigación en Desarrollo Humano del PNUD;

Dr. Mario Luis Fuentes, Director general del CEIDAS;

Señoras; señores:

No hay mejor homenaje a mi amigo y paisano Luis Donaldo Colosio, que organizar este Foro. La lucha contra la desigualdad social fue una de sus grandes pasiones. Cuánta razón tenía Luis Donaldo.

Ayer en 951 ciudades de 82 países, los indignados del mundo se reunieron bajo la consigna de: “unidos en una sola voz, haremos saber a los políticos y a las élites financieras a las que sirven que ahora somos nosotros, la gente, quienes decidimos nuestro futuro”.

Debemos cambiar. Si algo hemos hecho muy mal los últimos 40 años, es la tarea de reducir las grandes desigualdades sociales que existen, abatir la pobreza y garantizar el acceso de todos a mejores niveles de bienestar.

Sólo una minoría, 19% de los mexicanos, puede vivir dignamente. En nuestro país, las desigualdades son brutales. En la región más desigual del mundo, América Latina, México es de los más desiguales y además no crecemos. Ello es parte del desaliento, frustración y miedo que hoy priva en el ánimo social. De ese tamaño es la vergüenza que debemos tener. Hay 52 millones de razones para sentirnos insatisfechos y proponernos cambiar esta historia.

El pasado nos enseña que el mero crecimiento no es suficiente para reducir la desigualdad. En el periodo que va de los 40 a fines del siglo pasado, una época en que la economía y la acción pública lograron tasas de crecimiento económico más satisfactorias, los avances en la mejora en la distribución del ingreso fueron limitados y fue, precisamente el poco avance en este campo, lo que contribuyó a romper el consenso de la época sobre la estrategia de desarrollo, y ello, como consecuencia, llevó a su fin esa etapa de crecimiento con estabilidad.

No es válido suponer que debemos preocuparnos primero por crecer y luego por distribuir.

Tampoco es aceptable la visión, predominante en las últimas tres décadas, que nuestra preocupación debe ser sólo propiciar y conservar la estabilidad macroeconómica, pues ésta, por sí misma, haría que los mercados generaran suficiente crecimiento, empleo y bienestar para todos. Ello no ha sucedido así. Sus resultados son más pobreza, una brutal concentración del ingreso y la riqueza, debilitamiento del Estado y fortalecimiento de Poderes que logran beneficios y privilegios monopólicos que afectan nuestra competitividad, potencial de desarrollo y ponen en riesgo nuestra vida democrática.

Recordemos que una democracia se pone en riesgo cuando existen poderes que superan al Poder Público democráticamente electo y cuando el sistema económico no es capaz de generar los bienes y servicios necesarios para garantizar una vida digna para todos.

Ante este gran desafío, hay que hacerlo diferente. Hay que unir la política social y la política económica por la vía de la política

Remover los intereses particulares que subordinan la política social a una económica que sólo produce pobres y deja a la social el papel de mantenerlos. El nuevo objetivo estratégico de desarrollo sería lograr, al mismo tiempo, mayor igualdad, acelerar el crecimiento del empleo y conservar la estabilidad.

¿Por qué es urgente reducir la desigualdad?

Lo es por razones de congruencia partidista, por necesidad económica y por cuestiones de seguridad.

Asumir la lucha contra la desigualdad es, en primera instancia, una responsabilidad histórica con las causas que dieron origen a nuestro partido. El PRI tiene un compromiso incumplido con la justicia social. Con pobreza y desigualdad no hay libertad, y sin libertad no hay democracia. Con hambre no se puede votar libremente.

Mayor igualdad es, además, una necesidad económica. Al reducir la desigualdad se fortalecerá el mercado interno, único motor con potencial de crecimiento y generación de empleo en las condiciones actuales de la economía externa.

Mayor igualdad es también necesidad para la seguridad. La desigualdad erosiona la cohesión social y facilita la violencia. Las actuales condiciones de inseguridad y violencia no son explicables sin considerar el deterioro de las condiciones en que viven la mayoría de los jóvenes por el contraste y desigualdad brutal que padecemos.

En suma, mayor igualdad es necesaria para lograr más crecimiento, y esta mayor igualdad solo será perdurable en condiciones de crecimiento, y ambos, mas igualdad y crecimiento, solo serán sostenibles con estabilidad. La política económica debe estar unida a la social. Quienes actúan en los mercados son seres humanos.

Los gobiernos de la primera alternancia no lo han entendido así; sus políticas están dejando no sólo más pobreza, sino también más desigualdad; así ya no.

El PRI debe hacerlo diferente, porque el futuro se decide hoy. O ponemos las exigencias de los mexicanos por delante, o la patria se nos deshace en las manos. Lo que hagamos o dejemos de hacer tendrá repercusiones mínimamente en los próximos 25 años.

No estamos en un momento histórico cualquiera. A la indignación social y la violencia se suma una crisis de representación política que crea indiferencia ciudadana y lastima la confianza hacia los partidos, los políticos y las instituciones. Sólo sumando todos los colores, la inteligencia, los talentos, las expresiones de la indignación y las energías sociales y políticas, podremos construir un futuro diferente con justicia, seguridad y prosperidad. Para que no haya indignados, no debe haber excluidos.

Un nuevo pacto social es la única forma de que México tenga futuro. Todos somos responsables.

Es el momento de preguntarnos por qué ante la emergencia nacional que la violencia genera, ante la angustia, el hambre, el desempleo y el miedo de la sociedad, algunos gobernantes y políticos seguimos actuando como si no pasara nada

México ya cambió, el país requiere instituciones y liderazgos capaces de construir acuerdos que pongan los intereses del país por delante.

Para ello, urge hacerlo diferente. Convocar a un nuevo pacto social. Con propósitos claros, instrumentos precisos, vinculantes y responsabilidad política, son condiciones para un pacto social exitoso para darle orden y rumbo a México. Así lo muestra la experiencia internacional.

El nuevo pacto social que planteo tiene un propósito estratégico: impulsar un nuevo modelo de desarrollo que vincule la política económica y la social para la igualdad, el crecimiento, el empleo y la estabilidad. Este objetivo estratégico es una necesidad ineludible en las condiciones actuales. Más este objetivo debe ser compartido para responsabilizar a los actores que determinan el proceso económico.

El pacto también propone construir una nueva relación entre el estado, el mercado y la sociedad.

El Estado debe cumplir la tarea de gran igualador de las diferencias sociales y regionales, y sobre esta tarea debe girar la política social.

La política social que planteo se basa en 4 principios: universalidad, calidad de los servicios, transversalidad y concurrencia:

1.- Universalidad. ¿Quién podría estar en contra de políticas públicas que aseguren acceso universal genuino en condiciones de equidad a todos los mexicanos, sin distinción económica, de género, o etnia?

El acceso universal debe ser la base para la efectiva titularidad de los derechos que consagra la Constitución. Solo así se logrará revertir la alarmante exclusión social que no ha sido resuelta por la política actual, de carácter focalizado y desorganizado, no obstante de los enormes recursos de que ha dispuesto. Políticas públicas universales permitirán erradicar la práctica generalizada de usar los programas sociales como instrumento electoral. Ofende, avergüenza, degrada, medrar con el hambre y la esperanza de la gente. Comprar voluntad, pagando con comida, es la mayor mezquindad política.

2.- Calidad de los servicios. La calidad actual de los servicios de educación, salud, y de los llamados programas sociales es mediocre e insuficiente.

Es hora de hacer de la calidad de los servicios tarea constante, producto de mejores programas, de manejo de todos los instrumentos de esta política por funcionarios públicos profesionales, de evaluación constante y de las más amplia, informada y efectiva participación social.

3.- Transversalidad. La reducción de la pobreza y la desigualdad son propósitos que deben permear a todas las políticas públicas. Debemos revisar que cada política vaya en el mismo sentido. Por ejemplo, si el propósito central de la estrategia de desarrollo es igualdad, crecimiento y empleo con estabilidad, todos los subsidios deberán revisarse para eliminar el carácter regresivo de muchos de ellos actualmente, en especial, el de los combustibles.

4.- Concurrencia. Coordinación de propósitos y políticas de los tres niveles de gobierno.

Dependiente del Ejecutivo, debe existir un gabinete interinstitucional y la obligación de los tres niveles de gobierno de coordinar sus acciones en pro de la igualdad y de atención a la pobreza. La tarea de la política social no puede seguir siendo responsabilidad de una sola Secretaría. Es responsabilidad de todo el gobierno.

En base a estos principios, la política social, congruente con el nuevo modelo de desarrollo promueve cinco grandes programas:

1.- Ingreso mínimo universal. Buscar asegurar un ingreso mínimo a todos los mexicanos. Este mínimo deberá ser un ingreso no condicionado, que evite el clientelismo y sirva como protección en caso de desempleo; debe ser de aplicación gradual conforme se avance en la reforma fiscal, acotado en su cobertura a los mayores de 18 años, y ligado a la capacitación y a la inscripción al padrón fiscal, para desarrollar un instrumento de control para cualquier transferencia pública y promover la formalidad.

El primer grupo por el cual debería iniciar este programa es con los mexicanos en condiciones de pobreza alimentaria. Su urgencia es evidente.

2.- Transformación del sistema actual de seguridad social.

¿Quién no estaría de acuerdo en impulsar un sistema de seguridad social de carácter universal, equitativo en el acceso y beneficios? Un sistema que brinde protección contra los riesgos de la vida -enfermedad, vejez y muerte- y de la economía -invalidez por accidentes de trabajo.

No se trata, simplemente de que haya una sola institución de seguridad social, sino de que las existentes se transformen radicalmente para poder garantizar el acceso a los mexicanos a la seguridad social en forma equitativa, digna y universal.

Esta reforma deberá financiarse con una reforma hacendaría integral.

3.- acceso universal a educación de calidad.

¿Quién no estaría de acuerdo en tener acceso universal a la educación en condiciones de equidad y calidad? En todos los niveles el reto debe ser equidad y calidad. Equidad en inicio, acceso y resultados, y calidad en oportunidades de aprendizaje, servicios educativos y de política educativa.

Para mejorar la calidad y equidad, la política de la educación debe democratizarse en todos los sentidos y niveles. Las políticas educativas deben seguir al niño y al joven en su entorno y promover que el maestro dé resultados.

México muestra una brecha enorme que podría denominarse déficit del conocimiento. Muy poca población en el rango de edad 25-64 tiene formación preparatoria (17%) y menos universitaria (16%) comparada con los promedios de la OCDE, 44% y 28% respectivamente.

Si aspiramos a ser una sociedad del conocimiento exitosa, ampliar el acceso a la educación en estos niveles es un imperativo.

Hasta los 14 años, el sistema actual cubre a más del 90% de los niños en dichas edades, aún así debemos mejorar. Sin embargo el gran reto está a partir de esa edad. El PRI debe cumplir la Reforma Constitucional recientemente aprobada por el Congreso, para darle obligatoriedad a la preparatoria, y llegar a la meta prevista en 10 años.

En el grupo de educación superior de 20 a 24 años, de los cuales sólo 22 de cada 100 tienen acceso a este nivel, proponemos duplicar esa cobertura en los próximos 10 años, mediante esquemas flexibles e inversión en nuevas universidades públicas, y fortaleciendo las actuales. Este esfuerzo deberá mantenerse en los próximos 25 años, para llegar al nivel de los países con mejores resultados.

4.- Financiamiento público mediante impuestos, o contribuciones generales no ligadas al empleo.

¿Quién no estaría de acuerdo en transformar el actual sistema de financiamiento de la seguridad social donde coexisten instituciones financiadas con cuotas y otras como el seguro popular gratuito, lo cual alienta la informalidad y distorsiones?

Es necesario garantizar a cada mexicano el acceso a los derechos sociales constitucionales.

La magnitud del problema es grave, en los últimos 15 años, 30 de cada 100 empleos generados, la tercera parte, son formales. Por ello, el costo de la nueva política social deberá ser cubierto fundamentalmente con impuestos generales desligados del empleo.

5.- Antes de concluir, debo referirme a un tema que muchos mexicanos pensamos tiene especial relevancia: el campo.

En las zonas rurales, el problema de pobreza y las desigualdades adquieren mayor dramatismo; propongámonos una nueva política para el campo cuyo propósito central sería la seguridad alimentaria, basada en capacidad de generar alimentos e ingresos que le permitan a su población tener acceso a alimentos suficientes y con calidad. Esta nueva política tendría que apoyarse en tres pilares:

1) Una reforma del marco institucional de atención al campo y sus programas, para incorporar una visión de largo plazo y diferenciarlos claramente los orientados a la producción de aquellos orientados a combatir la pobreza rural; se requiere, entre las principales acciones pasar a la multianualidad presupuestal y la redefinición del sistema de financiamiento rural para integrar los fondos dispersos;

2) Una política para elevar la productividad de las actividades agroalimentarias que incorpore, entre otras acciones: un marco jurídico agrario que favorezca la compactación de superficies, promueva la integración de los productores y la generación de economías de escala; aumentar la inversión en conservación y mantenimiento de presas y distritos de riego; aumentar el gasto en investigación y desarrollo agropecuario y agroalimentario;

3) Una política de desarrollo territorial y de eliminación de la pobreza rural que, entre otras acciones, promovería reformas al marco legal para vincular la propiedad social con el desarrollo urbano y programas de desarrollo comunitario vinculados al cuidado del medio ambiente, agroturismo, silvicultura, artesanía.

La ejecución de esta política social no es tarea fácil, pues se requiere reconocer que para tener una sociedad menos desigual y sin pobreza extrema necesitamos de acciones deliberadas para reducir la desigualdad, que el Estado juegue un papel responsable y efectivo como igualador social; y necesitamos crecer aceleradamente con estabilidad.

No nos paralicemos.

Demos el primer paso.

Acabemos con la subordinación de la política social a la económica.

Hagámoslo diferente.

No permitamos que la política social y la política económica continúen desligadas.

Asumamos el compromiso de construir un nuevo pacto social que lo haga posible.

El nuevo pacto social que proponga el PRI es la última oportunidad para recuperar el orden y el rumbo de México.

Muchas gracias.

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Una respueta a 17 de octubre: Palabras en la presentación de la Propuesta de Política Social en el Segundo Foro Regional de la Fundación Colosio

  1. Elias Guzman Viera dice:

    Buenos dias, Lic. Me da gusto saber que en esta fundacion se hable de realidades que actualmente afectan al pais si es cierto el lic. colocio tenia este y otros contextos basados en la realidad, actualmente dejeme comentarle que el los medios de comunicacion estan quedando oposoletos, simplemente por ser manipulados por dar informacion falsa y por ser generadores de estres en las familias mexicanas es necesario y urgente alguna mejora y un maximo aprovechamiento, para su rescate y lo veamos como lo que es medios de comunicacion, e incluirles medios de educacion por que para que las reformas sean escuchadas, entendidas y valoradas se necesita mucha CULTURA. gracias por dal libertad de expresar los comentarios.